04/04/2018

Mudanzas urgentes: consejos para afrontarlas mejor

Mudanza… La palabra por sí sola ya provoca agobio y estrés. Más aún, cuando la juntamos con “urgente”. Entonces el terror puede apoderarse nosotros. Miramos a nuestro alrededor y pensamos: ¿Todo esto voy a tener que empaquetar en tan poco tiempo? ¿Podré hacerlo? Ojo, y hay a quien le pasa lo contrario y se pasa de optimista pensando en que sólo son cuatro cosas y no cuenta con que las mudanzas urgentes no son sólo muebles y ropa: en las estanterías del baño, en el fondo del armario de la cocina o en el cesto de la colada también encontraremos cosas que hay que empaquetar y trasladar.

Mudanzas urgentes

Tiempo y prisa nunca han ido de la mano. Las mudanzas express implican organización y agilidad, ya que con poco tiempo debemos intentar perderlo lo menos posible.

De hecho, una mudanza es un cambio importante y drástico a nivel emocional para una persona que deja atrás mucho más que un hogar: deja recuerdos y una rutina que cambiarán. A veces, esta parte es la más dura, porque puede ser que nos tengamos que trasladar a toda prisa y en contra de nuestra voluntad.

Los principales cambios en nuestra vida que llevan a mudanzas urgentes son:

Nuevo trabajo. A veces puede surgirnos una oportunidad laboral inesperada en otro lugar que tiene como condición que podamos incorporarnos lo antes posible.

Separación de la pareja. La separación o divorcio con nuestra pareja es uno de los motivos más comunes de las mudanzas. Si queremos alargar lo mínimo posible la transición a un final que ya vemos claro, probablemente decidamos que uno de los dos se vaya de casa cuanto antes.

Bebé a bordo. Puede ocurrir que, de forma buscada o no tanto, la familia vaya a aumentar, y nuestra casa se nos quede pequeña. En este caso es recomendable, o bien mudarse lo antes posible, antes de los últimos meses de embarazo, o dejarlo para cuando el bebé haya nacido e incluso sea lo suficientemente grande como para poder organizar bien la mudanza.

Problemas económicos. Por desgracia, en la actualidad es común tener que afrontar mudanzas urgentes porque el propietario nos ha subido el alquiler a una cantidad que no podemos pagar o porque debemos afrontar un desahucio. En estos casos debemos intentar gestionar de la manera menos traumática posible como parte de un proceso de por sí muy doloroso.

Estudiar fuera. Puede ocurrir que nos concedan, a última hora, una beca para estudiar fuera, y debamos decidir a toda prisa qué llevar al lugar donde vayamos a vivir durante una temporada y cómo llevarlo.

Nuestra salud es lo primero

Una mudanza nunca debería tener que hacerse en un pispás, pero como hemos visto, a veces no nos queda remedio. Por eso debemos tener claro, por encima de todo, una cosa: lo más importante no es lo que llevan esas cajas, lo más importante es tu salud. No es ninguna tontería. En los momentos más complicados nos damos cuenta de que las personas en realidad necesitamos muy pocas cosas materiales para vivir. Lo demuestra que mucha gente que opta por almacenar algunas de sus pertenencias más preciadas en un guardamuebles luego se da cuenta de que no las echa tanto de menos como creía.

Por eso debemos intentar concentrar toda nuestra energía positiva y encontrar alicientes al cambio que vamos a experimentar, incluso si es en las condiciones más adversas. Casi siempre, los cambios traen cosas positivas, desde la oportunidad de obligarnos a desprendernos de cosas que acumulábamos que nunca veíamos el momento de tirar, hasta conocer gente nueva en nuestro nuevo barrio, o decorar la nueva casa a nuestro gusto.

Sobre todo: mentalidad positiva

Hay que recordar que mudanzas rápidas no significan tomar decisiones rápidas. Concentrarnos en la mudanza y nada más, manteniendo la calma y el positivismo nos ayudará a tener la mente ágil para organizarnos mejor y hacer las cosas bien y en menos tiempo.

En definitiva, debemos hacer lo posible para aceptar el cambio inminente en nuestra vida con optimismo una vez tenemos claro que no podemos evitarlo, y ponernos en marcha lo antes posible, sin perder tiempo dando vueltas a la cabeza a lo que nos ha llevado hasta ahí o a la incertidumbre que se nos presenta. Lo más claro que tenemos es que debemos mudarnos sí o sí, así que… ¡manos a la obra!

La cuenta atrás: consejos para tu mudanza

Días previos a la mudanza

Planifica. La planificación es la base para conseguir una mudanza exitosa, menos estresante y más rápida. Prepara un plan de acción con los horarios y fechas límites para tener todas tus cosas empaquetadas. Recuerda que todo lo que pueda estar resuelto antes de iniciar la mudanza te ahorrará tiempo el día del traslado y te dará un tiempo de reacción extra ante cualquier imprevisto.

Organiza una agenda. Haz una lista de todo lo que tienes que hacer (desde adquirir cajas, libretas, etiquetas, cinta, etc., elegir empresa de mudanzas si es el caso -más adelante en este post hablamos de ello-, elegir una empresa de alquileres de vehículos para mudanzas si la harás tú, trámites por hacer, qué día pasa el camión de los muebles viejos para desechar lo que quieras dejar atrás, cuándo empezarás a empaquetar las cosas, etc.)

Si quieres saber más información sobre cómo organizar tu mudanza consulta aquí

Es importante recordar que si trabajamos como asalariados, tenemos derecho a un día libre remunerado por mudanza. Además, algunos convenios colectivos pueden ampliar ese día a dos o más, especialmente si la mudanza es interprovincial. También podemos contemplar, para ir más tranquilos, obtener algún día más solicitando utilizar algún día de nuestras vacaciones.

Ten pragmatismo. Revisar nuestras pertenencias y decidir qué llevar con nosotros es la tarea más lenta, laboriosa y a veces traumática. Debemos ser pragmáticos: si hace mucho tiempo que no usamos aquellas zapatillas, quizá hagamos una buena elección si decidimos donarlas a una ONG, si no nos hemos hecho un zumo en nuestra vida con aquella licuadora, tal vez sea una buena idea venderla en Wallapop, o si aquella colcha que nos regaló nuestra tía no ha salido en su vida del armario, podemos decidir decirle que “se perdió en la mudanza”. No todo tiene tanto valor sentimental como queremos creer. Incluso si no tenemos claro que un mueble quepa o quede bien en nuestra nueva casa, tal vez podamos ahorrarnos su traslado.

No renuncies a hacer inventario. Tener prisa por terminar cuanto antes no implica dejar las cosas a medias. Y renunciar a hacer un inventario te puede complicar mucho la vida, porque te dificultará localizar cada cosa en su caja mientras te mudas y cuando ya estés en tu nuevo domicilio y alargará la sensación de estarte mudando todavía. Es importante hacer varias copias del inventario por si las pierdes, y guardarlas en distintos lugares, o que cada miembro de la familia se responsabilice de una.

Un inventario nos puede ser útil si no contábamos con contratar a una empresa de mudanzas y luego cambiamos de opinión, ya que una lista de pertenencias nos permitirá obtener un presupuesto muy exacto del traslado, incluyendo, si lo creemos conveniente, un seguro que cubra su valor, y tener pruebas del contenido de las mudanzas urgentes en caso de robo o pérdida.

No escatimes en materiales. En caso de que no recurras a los servicios de una empresa de mudanzas urgentes profesional, elige buenos materiales. No contar con cajas específicas para mudanza (es muy desagradable que se te rompan a mitad del traslado), buena cinta de embalar (que no se rompa), dispensador de cinta (los hay por 15 euros y nos ahorran mucho tiempo de colocar y cortar la cinta), papel burbuja (hay quien pone papel de periódico en pertenencias frágiles y luego se lleva sorpresas muy desagradables), etc., puede dificultarnos la tarea y añadir al proceso un tiempo que no tenemos.

Adelántate a los hechos. Comunica la baja de la luz, el agua y el gas y, sobre todo, asegúrate de que das de alta estos suministros en el nuevo domicilio, ya que después de todo el trabajo de la mudanza resulta muy desagradable encontrarse con que en tu nuevo hogar no cuentas con lo más básico. Si te da tiempo, encárgate también de otros trámites, como la suscripción a las revistas.

Si no tienes nada en la nevera y el congelador y puedes comer fuera los días antes de la mudanza, ahorrarás usar utensilios que podrás empezar a empaquetar.

Embala a conciencia. Asigna cajas grandes a cosas de poco peso y cajas pequeñas para las de mayor peso. No es tan sencillo como suena. A veces se sobrecargan tanto las cajas grandes que se pueden llegar a romper los objetos más delicados y frágiles, o por lo menos nos obligan a trasladar todos los objetos de caja. Por eso, además de elegir cajas de calidad y cargarlas con sabiduría, es recomendable cerrarlas y forrar bien las esquinas con la cinta. También puedes forrarlas con papel de film para que vayan más protegidas. Sobre todo, intenta no utilizar cajas demasiado grandes, de manera que sean manejables y evites los dolores de espalda.

Piensa siempre que vale más que confecciones más cajas de menos peso que pocas cajas que te cueste mucho transportar.

Ve habitación por habitación.Lo más adecuado a nivel organizativo es hacer las cajas por habitaciones, ya que es la referencia que tienes cuando buscas algo. Así es más facil localizarlo y colocarlo todo. Por ejemplo, puedes empezar por los lugares menos transitados, como la habitación de invitados, y terminar por los que más usas, como la habitación principal o el salón. Así no te dará tanta sensación de agobio al ver toda la casa llena de cajas.

Si tenemos una habitación que habitualmente usemos poco, puede ser una buena idea destinar una habitación a las cajas que ya estén terminadas, para poder transitar de forma normal por toda la casa sin agobiarnos.

Etiqueta tus cajas. Para facilitar la localización y la colocación posterior de tus pertenencias, etiqueta tus cajas con un número y el nombre de la habitación, que en el inventario deberá coincidir con la lista de cosas que haremos constar en él que hay en el interior de cada una.

Puedes poner pegatinas de distintos colores en cada caja (por ejemplo amarillo para artículos de cocina, azul cuarto de baño, lila dormitorio, rojo salón….) para localizar todavía mejor lo que hay dentro, y al llegar a tu nuevo hogar, puedes colocar pegatinas del mismo color en la puerta de la habitación donde corresponde cada caja.

Un día antes

Desconecta la nevera y el congelador. Se tiene que hacer como mínimo 24 horas antes de la mudanza para poder trasladar con garantías los electrodomésticos. No lleves contigo alimentos que caducan pronto como por ejemplo huevos, pescado, carne, lácteos… Intenta consumirlos los días antes para no tener que tirar nada.

Quédate con ropa suficiente en una maleta, por si el proceso de traslado dura varios días o alguna caja se pierde. Devuelve cualquier cosa que te hayan prestado.

El mismo día

Prepara la furgoneta o el camión. Si no recurrimos a profesionales, es recomendable recoger la furgoneta o el camión de alquiler cuánto antes, incluso el día anterior a la mudanza si es posible.

¿Debemos recurrir a la ayuda de un profesional?

Es la pregunta del millón. Las mudanzas urgentes suelen dificultarnos encontrar ayuda en amigos o familiares, ya que un compromiso como este suele requerir tiempo para que se organicen.

Si tenemos recursos para poder contratar a una empresa de mudanzas profesional, suele ser una inversión que merece la pena, y si podemos permitirnos incluir en el servicio la opción de embalar y desembalar nuestras pertenencias, nos ahorraremos mucho tiempo y el trago difícil de poner todo patas arriba y volverlo a colocar. Dicen que al mal paso, darle prisa, y recurrir a profesionales nos garantizará darle toda la prisa posible.

Es bueno recordar que cuando el tiempo apremia, podemos estar tentados a recurrir a la primera empresa de mudanzas urgentes que nos diga que está disponible, sin investigar a fondo sobre si es o no es competente. Eso nos expone a disgustos que pueden convertir algo molesto como una mudanza en un auténtico quebradero de cabeza.

Lo ideal es comparar precios y servicios de varias empresas, como permite hacer másquemudanzas, y sospechar siempre de precios inusualmente bajos, empresas que no nos hagan demasiadas preguntas sobre la mudanza, o que no nos ofrezcan la opción de asegurar la mercancía. El precio medio de una mudanza en Barcelona ronda los 300 euros, aunque esto depende mucho de los metros cúbicos que ocupen los muebles y cajas a trasladar, servicios adicionales como el embalaje y el desmontaje y montaje de muebles, o el hecho de que la finca cuente o no con ascensor, el nivel de urgencia de la mudanza, entre otros factores.

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La utilidad de un guardamuebles en las mudanzas urgentes

Un guardamuebles consiste en un depósito del tamaño que deseemos para poder guardar en su interior nuestros muebles u objetos durante un tiempo. Puede ser muy útil en mudanzas urgentes, en las que vayamos a necesitar lo mínimo en nuestro nuevo domicilio, o no tengamos tiempo de recolocarlo todo.

Suelen usarse por varios motivos:

Mudarse por etapas. Es una opción muy utilizada ya que muchas veces las mudanzas urgentes se hacen por varias fases (debido a que la casa no está del todo terminada o no tenemos tiempo de habilitarla).

No poderlo llevar todo. A veces nos mudamos de forma urgente, pero no por mucho tiempo, como suele pasar cuando nos vamos unos meses a trabajar o estudiar fuera. Un guardamuebles nos permite almacenar las cosas que no nos llevemos hasta que nos mudemos a un lugar más estable.

Falta de espacio. También puede ocurrir que la casa que dónde nos mudemos sea más pequeña que la que teníamos y necesitamos más espacio para guardar nuestras pertenencias.

Normalmente el alquiler de guardamuebles se contrata con la misma empresa de mudanzas o empresas especializadas que nos den garantías, seguridad y trato de confianza. Debemos asegurarnos de que las instalaciones estén vigiladas las 24 horas del día para evitar robos y estén acondicionadas contra las inclemencias del tiempo.

Mirar hacia adelante

Cuando terminamos las mudanzas urgentes y con todas nuestras posesiones terrenales desparramadas por nuestra nueva casa, probablemente pensaremos de nuevo en lo que hemos dejado atrás y en cómo hemos llegado hasta ahí. Pero no miremos al pasado. De alguna forma, esos recuerdos en nuestro antiguo hogar, quedan archivados en algún lugar muy especial, y ahora empezarán experiencias en nuestra nueva estancia que generarán recuerdos nuevos. Es ley de vida.

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