05/02/2019

Consejos para mudanzas: 5 trucos para mudarte más rápido, más barato y con menor estrés

No es la primera vez que en Masquemudanzas ofrecemos consejos para mudanzas. Hay una serie de premisas generales básicas que hay que tener en cuenta antes, durante y después de un traslado de domicilio que nos harán este trascendental cambio un poco más llevadero, y que tratamos, por ejemplo, en este post. Sin embargo, hay otros muchos trucos que tal vez pasan más desapercibidos que probablemente marcarán la diferencia entre una mudanza satisfactoria y un engorroso (y caro) trance.

Hemos recopilado 10 de estos trucos que, a menudo, deseamos haber sabido antes y no cuando ya es demasiado tarde. Tal vez no lo sea para ti.

1. Deshazte de todo lo que no necesites

Sí, es un consejo que tal vez parezca una obviedad, pero es fundamental repetirnos a nosotros mismos que realmente necesitamos muy pocas cosas de las que tenemos y especialmente si vamos a echar mano de una empresa de mudanzas para que nos facilite el traslado, que cuantas más cosas traslademos más cara será la mudanza.

De hecho, a priori una mudanza puede llegar a ser emocionante, especialmente si nos mudamos para mejor, pero a medida que comprobamos cuántas cosas tenemos que empaquetar y trasladar, nos vamos desmoralizando. Así que tomémoslo con filosofía: ¿quién no ha pensado alguna vez en que si me mudara o hiciera limpieza me quedaría sólo con esto? Es el momento de ponerlo en práctica. Aprovechemos para tirar, devolver a sus propietarios, vender y/o donar todo aquello que no usemos y quedémonos sólo con aquello que hará nuestra vida cómoda y feliz en el nuevo domicilio.

2. Empaqueta tus pertenencias de forma inteligente

Haz inventario de todas las pertenencias a trasladar

Es de esas cosas que puede dar una pereza terrible, pero míralo de la siguiente forma: un inventario es la única manera de encontrar rápidamente cosas que una vez te hayas mudado te dará todavía más pereza buscar caja por caja. Además, si se extravía alguna caja sabrás exactamente cuál era y qué contenía, y en caso de que contrates una empresa de mudanzas, podrás especificar mejor tu reclamación.

Numera y etiqueta las cajas de acuerdo con el inventario

Cada caja debe tener un número (que debe figurar en el inventario con todas las cosas que pongamos dentro) que pondremos en una etiqueta adhesiva en todas las caras de la caja, para que podamos verla esté como esté colocada.

Usa colores diferentes para las cajas de cada habitación

Una manera de potenciar la buena clasificación para un traslado y un desembalaje más eficaz es usar etiquetas y/o cinta de embalar de distintos colores según la habitación de la que provengan.

Es mejor tener como referencia en el etiquetado la habitación de origen en vez de la habitación de destino, ya que quizá en el último momento decidamos que las cosas de un lugar, tras el traslado, irán en otro, y donde situamos mentalmente nuestras cosas siempre es en el lugar donde han estado hasta ahora.

No cargues demasiado cada caja

Un error muy común en las mudanzas es intentar reducir el número de cajas llenándolas más. No sólo no nos ahorrará dinero si contratamos la mudanza a una empresa externa, ya que no sólo valoran en función del número de cajas sino de su peso volumétrico (peso distribuido en medidas), sino que nos hará más difícil el traslado, al requerir más esfuerzo y haber el peligro de que la caja se rompa.

Los platos deben ir en vertical, mejor que en horizontal, a ser posible en cajas compartimentadas a ese efecto. Será menos probable que se rompan.

Aprovecha recipientes grandes que tengas

Si tienes maletas, cestos, cajas de almacenaje, etc., que formen parte de las pertenencias a trasladar, aprovéchalas para llenarlas de cosas (e incluirlas en el inventario).

Para el resto, no hay mejor inversión que hacerse con unas buenas cajas de cartón específicas para mudanzas, del tamaño adecuado para cada contenido (las más grandes son ideales para ropa -existen, incluso, cajas con una barra de armario ropero para poder transportar la ropa sin tenerla que doblar y guardar y volver a desdoblar, que es lo que nos requiere más tiempo y que supone un sobrecoste si contratamos la mudanza a terceros-, y las más pequeñas para objetos más pesados, ya que permiten manejarlos mejor). Como hemos dicho, si optamos por cajas no adecuadas o que no tengan la suficiente calidad, se pueden romper o pueden hacer el traslado más complicado.

Si el cajón de una cómoda no es muy pesado, por ejemplo, puede transportarse tal cual con lo que hay dentro si se embala con papel burbuja o papel film, por ejemplo.

Recurre al ingenio para empaquetar cosas delicadas

Podemos utilizar algodón dentro de nuestros polvos cosméticos y cerrarlos con cinta adhesiva para que no se rompan, colocar papel film en el morro de botellas que puedan gotear, meter copas y vasos dentro de calcetines y vajilla dentro de ropa como jerséis para complementar la acción del papel burbuja (o ahorrárnoslo) y hacer todavía más acolchado el relleno de espuma de las cajas, meter la ropa que se transporta de un perchero de un armario en una bolsa de basura hasta la percha para mantenerla junta y desempaquetarla mejor, etc.

Para hacernos el montaje más fácil en el nuevo domicilio, es aconsejable hacer fotos de los muebles antes de desmontarlos, de la disposición de los cables en un aparato como un equipo de música, un ordenador o una televisión, la colocación de las cosas dentro de un mueble, etc.

3. Limpia el nuevo domicilio antes de hacer la mudanza

Es otra de las cosas que puede dar una pereza infinita, pero no hay nada peor al llegar al nuevo domicilio tras una mudanza que ponerse a limpiar, sabiendo que luego debemos desempaquetar y montar todo de nuevo. Lo ideal es ir al nuevo domicilio días antes del traslado y limpiarlo todo, especialmente el baño y la cocina, que es lo que antes vamos a necesitar. Si lo tenemos todo impecable al llegar con nuestras pertenencias y no tenemos que ponernos a limpiar al llegar, es una buena idea regalarnos el resto del día (o el día siguiente) libre, ya que habremos alcanzado una buena cuota de estrés por un día, incluso si hemos recurrido a una empresa de mudanzas.

4. Deja a los más pequeños y/o a tus mascotas con alguien el día de la mudanza

Uno de los consejos para mudanzas en los que hemos insistido en otras ocasiones es el de intentar no someter a más estrés del necesario a niños y mascotas. Debemos intentar evitar que estén presentes durante el ajetreo de los días anteriores y del mismo día. Si podemos, lo ideal es dejarlos con alguien de nuestra confianza o un canguro/cuidador. Si no, quizá podamos asignar a alguien de la familia para que esté pendiente de ellos durante ese tiempo. Debemos tener a mano el teléfono del veterinario en caso de las mascotas, ya que no podemos descartar que se encuentre mal durante el traslado, y por supuesto, jamás debe ir en el camión de mudanzas, ni siquiera en un transportín, debemos estar a su lado, como explicamos en este post. En el caso de los niños, una de las claves para ayudarles a sobrellevar una mudanza (que tratamos en este post) es mantener una buena comunicación con ellos.

5. Separa y ten a punto las pertenencias necesarias para el primer día

Es importante insistir en que el día del traslado raramente estaremos de humor para limpiar o para empezar a buscar entre las cajas aquello que necesitemos el primer día. Por eso es muy útil tener a punto una bolsa de mano con una muda de ropa, artículos de higiene, ordenador y otros elementos esenciales de nuestro día a día. Además, nos resultará muy práctico tener a mano en una caja transparente para localizarlos fácilmente otros objetos que necesitarás en seguida, como un cutter para cortar cinta de embalar al deshacer cajas, toallas de papel y papel higiénico, bolsas de basura, vajilla y cubertería básica para comer, utensilios de cocina básicos (una sartén, unas pinzas, un cuchillo de cocina, etc.), tomas de corriente, cargadores de móvil, herramientas básicas (destornillador, martillo…) etc.

También debes pensar en ir consumiendo lo que tienes en la nevera semanas antes de la mudanza, y no hacer compra grande después de 15 días antes, así no tendrás que transportar víveres (bricks de leche, botes de café, botellas de aceite, etc., que podamos tener almacenados) ni tirar nada. Además, hay que descongelar la nevera para poderla transportar uno o dos días antes del traslado, así como sellarla y protegerla debidamente tal como explicamos en este post.

Facilitarnos el traslado

En general, cuanto más nos facilitemos la vida, menos estresante se nos hará la mudanza. Contratar a una empresa especializada nos ayudará en ello, ya que nuestros amigos y familiares no siempre pueden amoldarse a las horas que requiere una mudanza y después sabemos que algún día tendremos que corresponderles, y hay traslados que son complejos (sin ascensor, de larga distancia, etc.). Podemos reducir drásticamente el coste de una mudanza profesional si seguimos los consejos de este post y de otros anteriores y colaboramos en el desmontaje, empaquetado y desempaquetado, y sólo contratamos el traslado. Es una inversión que hará que nos podamos concentrar en lo positivo de un cambio de este tipo.

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